sábado, 23 de septiembre de 2017

Domingo 24 de septiembre: XXV de Tiempo Ordinario (Ciclo A)

LECTURAS


  • Isaías 55, 6-9
  • Sal 144
  • Filipenses 1,20c-24.27a
  • Mateo 20,1-16
Que el amo de la viña salga a todas horas para contar con quienes quieran trabajar por el Reino de su amor y su misericordia curativa, es un gran motivo para la esperanza. Que nosotros estemos a tiro para dejarnos invitar y llamar, disponibles con generosidad para colaborar con los planes de Dios, que son la gran oportunidad de vida y salvación, eso ya cae de nuestra cuenta y es nuestra responsabilidad. Entre la esperanza y nuestra respuesta valiente y confiada media la gracia del Espíritu que sigue renovando la llamada todos los días de nuestra vida.



jueves, 14 de septiembre de 2017

Domingo 17 de septiembre: XXIV de Tiempo Ordinario (Ciclo A)


LECTURAS


  • Eclesiástico 27,33–28,9
  • Sal 102,1-2.3-4.9-10.11-12
  • Romanos 14,7-9
  • Mateo 18,21-35
La reciprocidad del perdón no es un trueque, "te perdono para que me perdones", sino una ley intima del corazón: si no perdonamos, nunca estamos en paz y, por lo tanto, de nada sirve que el otro olvide nuestra deuda u ofensa, porque nosotros mismos permanecemos pendientes de recuperar el equilibrio y la aceptación. Como tampoco podemos caer en la casuística de si se puede o no perdonar esta o aquella ofensa, ni de cuantas veces podremos seguir perdonando, porque no se trata del cumplimiento mecánico de una norma, sino del descubrimiento personal y directo del amor, también del amor realista, humilde pero necesario que nos debemos a nosotros mismos, que es la verdadera fuente de la reconciliación. Perdonaremos porque nuestras vidas frágiles, pero amadas por Dios sin medida, no se merecen la cadena perpetua del rencor y la falta de paz interior.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Domingo 10 de septiembre: XXIII de Tiempo Ordinario (Ciclo A)

LECTURAS

  • Ezequiel 33,7-9
  • Sal 94,1-2.6-7.8-9
  • Romanos 13,8-10
  • Mateo 18,15-20
El perdón del hermano, el acuerdo para pedir juntos, la reunión y el encuentro con la comunidad... no son meros mandamientos o recomendaciones morales, sino todo un libro de estilo de vida, la viga que sostiene y ampara el despliege de valores, principios y normas. Y con todo, esa centralidad del amor, la comprensión y la necesida mutua que todos tenemos de los otros, nace de una vinculación profunda, como Jesús la tenía, con el Padre que nos hace hermanos y con el Espíritu que nos une por debajo y más allá de todas las diferencias. Moral y espiritualidad, fraternidad e interioridad, comunidad y trabajo personal son tan inseparables como lo son, en palabras de Jesús, su presencia y nuestra convivencia.

DURANTE LA FERIA, LAS MISAS DE LOS DÍAS LABORABLES (Mércoles, Jueves y Viernes) serán por la mañana, a las 10,00.
EL VIERNES 8 no hay misa para unirnos a la celebrada en la catedral a las 11,00 en honor de la Virgen de los Llanos.
FELIZ FERIA A TODOS.

Himno de la Virgen de los Llanos

miércoles, 30 de agosto de 2017

Domingo 3 de septiembre: XXII de Tiempo Ordinario (Ciclo A)


LECTURAS

  • Jeremías 20,7-9
  • Sal 62,2.3-4.5-6.8-9
  • Romanos 12,1-2
  • Mateo 16,21-27
He aquí la pasta de la que está hecha la de fe Simón Pedro, que es la piedra sobre la que Jesús edifica su Iglesia. Hay miedo, hay dudas, lógicas resistencias al sufrimiento y la dificultad. Es la materia prima de la fe: humana y frágil, generosa pero inconstante, idealista sin mucha conciencia de sus propios recursos y necesidades. Pero, además de por la confianza en quien nos dice que le sigamos, el que lleva ya sobre loss hombros su cruz y la de todos, nuestra fe puede superarse, madurar y atreverse a la cruz si comprendemos que no todo en en ella en negación y pérdida. Jesús no nos invita a la autoinmolación ciega, por el gusto mismo del sufrimiento, sino por la interna fecundidad de la entrega. Es negación de uno mismo para afirmar lo que mas vale de nosotros: el amor, el servicio y procurar la felicidad de los otros. No perdemos sino cuanto al final se pierde, para ganar lo que solo si se da, no se pierde para siempre.

EL SÁBADO 2 DE SEPTIEMBRE A LAS 19.30 CELEBRAREMOS LA EUCARISTÍA EN MEMORIA DE ROGELIO LOSA REINOSA, QUE FUE PÁRROCO DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN DE ALBACETE.

martes, 22 de agosto de 2017

Domingo 27 de agosto: XXI de Tiempo Ordinario (Ciclo A)


LECTURAS


  • Isaías 22,19-23
  • Sal 137,1-2a.2bc-3.6.8bc
  • Romanos 11,33-36
  • Mateo 16,13-20

La sólida piedra que sirve de cimiento a la Iglesia, la fe de Simón Pedro, es firme pero no monolítica. Está hecha de una continua conversión, la que se necesita cuando, como le ocurriera a Pedro y nos ocurrirá más de una vez a nosotros, nos volvemos atrás y tenemos que empezar de nuevo. Esta conversión continua, materia prima de la fe personal y de la Iglesia, requiere mantenernos siempre a la escucha del maestro, como verdaderos discípulos suyos y supone tambíen, la necesidad de alimentarnos del testimonio de nuestros hermanos que nos fortalecen cuando nosotros flaqueamos. Por eso, es la fe de la Iglesia y no es solo la nuestra individualmente. Y por eso, también, la Iglesia está llamada a esa "conversión pastoral" de la que habla el papa Francisco en la Evangelii gaudium, una conversión en sus modos, lenguajes, estructuras y horarios... una conversión de pies a cabeza, de arriba a abajo.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Domingo 20 de agosto: XX de Tiempo Ordinario (Ciclo A)


LECTURAS


  • Isaías 56,1.6-7
  • Sal 66,2-3.5.6.8
  • Romanos 11,13-15.29-32
  • Mateo 15,21-28

Mateo, como Pablo, nunca dejó de ser judío, ni tampoco Jesús. Pero la fe en el Reino que Cristo realizó con su vida y San Pablo testificó con la suya, abrió la comprensión de la fe en la común filiación -todos somos hijos de Dios- al compromiso por la fraternidad universal: todos somos hermanos. Y así, de lo próximo -nuestra identidad nacional y cultural- somos invitados a abrirnos a lo más amplio y abarcador, a lo que nos integra en una sola familia y un solo porvenir.

lunes, 14 de agosto de 2017

15 de agosto: La Asunción de María

LECTURAS


  • Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab
  • Sal 44,10bc.11-12ab.16
  • Corintios 15,20-27a
  • Lucas 1,39-56

El "magnificat" puesto por Lucas en labios de María, sabedora como ella lo es de la acción de Dios en su vida y en la historia de Israel, es una lectura creyente del largo camino de la humanidad. La fe que espera contra toda esperanza, pero que, para no desesperar ni acomodarse, a la confianza añade constancia, compromiso y generosidad, puede percibir esa condescendencia divina que es siempre compasión con el débil y corrección paciente pero segura de tanta injusticia. Así leída, la asunción de la santísima virgen no es, ni mucho menos escapismo o resignación, sino mirada que se eleva a la altura del horizonte de la salvación, en el que Dios hace maravillas y por lo que le alabamos, de generación en generación.
 MAGNIFICAT ANIMA MEA

viernes, 11 de agosto de 2017

Domingo 13 de agosto: XIX de Tiempo Ordinario (Ciclo A)

LECTURAS


  • I Reyes 19,9a.11-13a
  • Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14
  • Romanos 9,1-5
  • Mateo 14,22-33

Jesús viene de estar apartado en el monte, en oración, silencio y soledad. Los discípulos todavía no han alcanzado ese nivel de hondura, atención y contemplación que permite ser más fuerte que oleaje del miedo, la tormenta de la duda. Miedos y dudas que no solo son personales, sino también comunitarios, de la Iglesia. Hoy, la crisis de vocaciones, el descenso de la práctica religiosa, el aumento del porcentaje de personas que no creen o se declaran agnósticas, ciertas formas patentes de desafección hacia la religión en general y muy especialmente contra el catolicismo, desatan todos los miedos y siembran las dudas más pavorosas sobre el presente y el futuro de la barca de Pedro. Pero ahí está, andando sobre las aguas, llamándonos y tendiéndonos la mano para que también nosotros nos sobrepongamos a lo que nos atenaza y nos anula. Es el Señor y nos dice que tengamos fe. No es un acto de superhombres y triunfadores, sino de confianza basada en el mismo silencio, oración y atención que le dan a Jesús la capacidad de andar sobre las tormentas y las crisis.



martes, 1 de agosto de 2017

Domingo 6 de agosto: la Transfiguración (Ciclo A)

LECTURAS


  • Daniel (7,9-10.13-14
  • Sal 96
  • II Pedro (1,16-19
  • Pedro (1,16-19

"No vieron a nadie más que a Jesús, solo"... ni más ni menos, Jesús solo. Con las vestiduras resplandecientes y acompañado de Moisés (la Ley) y Elías (los Profetas) o sin brillos ni compaña alguna, Jesús solo es mucho Jesús. La experiencia de la Transfiguración, que a todas luces (exegéticas, no paranormales) supone una recapitulación tanto del significado de la vida y la persona de Jesús, como de la trayectoria de sus discípulos, debería ayudarno a cada cristiano a recapitular también, en la altura de la oración y la meditación, el sentido de nuestro seguimiento de Cristo. Seguro que a lo largo de nuestra experiencia de seguidores del Señor, hemos tenido varios momentos de transfirguración o aclaración de nuestra fe y nuestra vocación. Cuanto más y mejor lo conocemos a Él ("el Hijo amado, el predilecto" que dice la segunda carta de san Pedro) más se transfigura también nuestra identidad y misión. Así que subamos al monte y ojalá nos encontremos, al levantar la vista, "a Jesús, solo".



sábado, 29 de julio de 2017

Domingo 30 de julio: XVII de Tiempo Ordinario (Ciclo A)



LECTURAS


  • I Reyes 3,5.7-12
  • Sal 118,57.72.76-77.127-128.129-130
  • Romanos 8,28-30
  • Mateo 13,44-52

Tal vez la clave del aprovechamiento o aplicación práctica de las parábolas de Jesús nos las brinde el texto de san Pablo (Rm 8,28-30): "A los que aman a Dios, todo les sirve para el bien" Y tal vez puede que esa misma frase de la carta a los Romanos esclarezca el sentido último de la fe y del trato con Dios: hacer el bien, vivir la bondad, ser buenos como lo es nuestro Padre del cielo. Las parábolas del tesoro escondido, la perla preciosa, la selección de pecess y el escriba que saca de lo viejo y lo nuevo, nos invitan a superar la tentación de exclusivismos y purismos que nos encierran en una sola posibilidad, en una sola virtud, en un modo cerrado e incomunicado de pensar y de creer. Todo para el bien... solo para el bien.